El jardín de mi casa

Artista: María Cardenas
Acrílico sobre lienzo | 80x100cm
$400
EL JARDÍN | Cultivando un propósito
El jardín simboliza crecimiento, constancia y sentido. Después del diagnóstico, muchas veces la persona es reducida a una condición, invisibilizando su capacidad de trabajar, aportar y sostener un rol activo dentro de la sociedad. Este espacio recuerda que toda vida necesita de un propósito. Aquí, la rutina aparece no como una limitación, sino como una estructura que sostiene, acompaña y otorga dignidad. En la repetición, el cuidado y la práctica diaria, el propósito comienza a crecer y a florecer.
Carta del artista (24 de marzo de 2026):
"El pintar flores es hacer un propósito. El jardín es una belleza. Cuando vengo al taller pienso en lo lindo de saber y comprender de memoria hacer bonitos colores. Todos los días antes de ir al taller me ejercito a la misma hora, como que Dios me ayuda, me visto, voy a desayunar y luego las pastillas, voy al Santísimo para que Dios me ayude y luego voy feliz al taller. Cuando empiezo un cuadro primero y como pescado para que me dé inteligencia, uno se pasa bien feliz, alegre y contenta. Cuando empiezo a dibujar, empiezo con lápiz, luego pluma y luego lo hacemos grande y con pintura.
El jardín es la belleza, el esfuerzo de dibujar y pintar, a veces hay que hacerlo de un momento a otros, hacer una actividad, el trabajo que estamos haciendo no requiere que esperemos a la profesora. Para hacer las flores hay que tener paciencia, hay que disfrutar, no hacer por hacer. Hay que tener amor e ilusión y hay que practicar para saber, todo hay que tener conciencia. Para pintar uno se distrae de no estar pensando en peleas, se pinta tranquila y feliz, así no se está pensando mucho en tonteras.
Cuando no tenía el arte sentía que era un simple trabajo, hacer un dibujo y ya, pero ahora me siento orgullosa de lo que he hecho. La Andreita nos enseñó a pintar y dibujar con amabilidad y con el amor que es comprensivo."
Otras Obras
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$400
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Carta del artista (24 de marzo de 2026):
"El pintar flores es hacer un propósito. El jardín es una belleza. Cuando vengo al taller pienso en lo lindo de saber y comprender de memoria hacer bonitos colores. Todos los días antes de ir al taller me ejercito a la misma hora, como que Dios me ayuda, me visto, voy a desayunar y luego las pastillas, voy al Santísimo para que Dios me ayude y luego voy feliz al taller. Cuando empiezo un cuadro primero y como pescado para que me dé inteligencia, uno se pasa bien feliz, alegre y contenta. Cuando empiezo a dibujar, empiezo con lápiz, luego pluma y luego lo hacemos grande y con pintura.
El jardín es la belleza, el esfuerzo de dibujar y pintar, a veces hay que hacerlo de un momento a otros, hacer una actividad, el trabajo que estamos haciendo no requiere que esperemos a la profesora. Para hacer las flores hay que tener paciencia, hay que disfrutar, no hacer por hacer. Hay que tener amor e ilusión y hay que practicar para saber, todo hay que tener conciencia. Para pintar uno se distrae de no estar pensando en peleas, se pinta tranquila y feliz, así no se está pensando mucho en tonteras.
Cuando no tenía el arte sentía que era un simple trabajo, hacer un dibujo y ya, pero ahora me siento orgullosa de lo que he hecho. La Andreita nos enseñó a pintar y dibujar con amabilidad y con el amor que es comprensivo."
























